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Mostrando las entradas con la etiqueta 5.6 Los libros. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 5 de mayo de 2010

Distintas “puestas en página”

Cada artefacto de lectura digital, sea “dedicado” (un Kindle) o no (un ordenador, un iPad, un iPhone) presentará el mismo texto de forma diferente: en fuente utilizada, en cuerpo del texto, en interlineado, en justificación y por último en resolución.TeleRead presenta un interesante post de Chris Meadows que analiza el iPad, y que incide sobre este tema.

La imagen superior es muy interesante: compara el mismo texto en un iPod Touch (que es como un iPhone sin teléfono), utilizando Stanza, en un libro y en el nuevo iPad. Un problema de éste, que tiene grosso modo el mismo tamaño que un libro, es el texto justificado (es decir, con las líneas igualadas por la derecha, además de por la izquierda). A poco grande que sea el cuerpo o tamaño de texto aparecerán las incómodas calles (acepcion 8), porque el hecho de que las palabras no se partan crea numerosos espacios en blanco que recorren la mancha del texto en vertical o diagonal, dificultando la lectura.

Hay que tener en cuenta además que en español el problema será peor, porque la longitud media de las palabras es mayor que en inglés. La mayor parte de los programas de lectura permiten suprimir la justificación del texto, pero los libros que proporciona la aplicación iBooks para el iPad no facilitan ese cambio.

Otra cuestión que explora el post es el giro de página. El iPad anima el giro y, aunque parece que lo hace mejor que Classics a Meadows no deja de parecerle una bobadita que, afortunadamente, no estropea la inmersión en la lectura.

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jueves, 15 de abril de 2010

Siete, eran siete los libertadores


libertadores-harveyA comienzos del siglo XIX, el imperio español en América Latina comenzó a derrumbarse a medida que los gobiernos españoles de ultramar caían en forma de dominó. Aquellas tierras bajo dominio español desde el siglo XV se lanzaron a reivindicar su independencia guiados por los libertadores, protagonistas de este apasionante libro. En Los Libertadores (RBA, 30€) Robert Harvey repasa con estilo novelado la labor independentista de los siete hombres más importantes en aquellos años clave: 1810-1830.

Lo más sorprendente de este extenso texto es que es que la narración sigue fielmente la Historia pero Harvey relata estas biografías en un ameno estilo novelístico. Un aristocrático Simón Bolívar, que condujo con maestría a sus ejércitos a través de la selva; Francisco de Miranda, que tras ser dictador en Venezuela acabó sus días en una prisión española; José de San Martín, que luchó junto a Bernardo O’Higgins para liberar el Sur del continente americano; Agustín de Itúrbide, que pasó a convertirse en emperador de México; Pedro de Braganza, que logró la independencia de Brasil y Thomas Lord Cochrane, el intrépido marino que azotó las flotas española y portuguesa.

Ana Ormaechea


Fuente:Revista Muy INteresante

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miércoles, 14 de abril de 2010

Erudito dice haber hallado obra "perdida" de Shakespeare


Un erudito afirma que una obra atribuida a un dramaturgo del siglo XVIII es probablemente de William Shakespeare.

El profesor de la Universidad de Nottingham Brean Hammond dice que puede ver el ADN shakespeariano en la pieza "Double Falsehood", que ha estado estudiando desde el 2002.

El trabajo fue escrito por Lewis Theobald, quien dijo basó su obra en "Cardenio", un trabajo perdido de Shakespeare. Tras su debut en las tablas en 1727, pocos creyeron que era trabajo del bardo y lo consideraron un engaño literario.

Hammond dijo el martes que está bastante seguro de que "Double Falsehood" nació de "Cardenio".

Arden, el editor de todos los trabajos de Shakespeare, ha publicado una edición de la obra, editada por Hammond.

AP

Fuente: El País Digital
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viernes, 9 de abril de 2010

Ciencia Ficción 9.

Ciencia Ficción 9.: "

Editorial Bruguera, 2005. 940 páginas.


Ciencia Ficción 9

Contra el sistema


Poco a poco voy completando la colección de estas selecciones de la revista Fantasy and Science-Fiction dirigida y comentada por mi admirado Carlo Frabetti, al que le copio su introducción para no tener que trabajar yo:


En esta antología se reúnen varios relatos que, de una forma u otra, expresan la ruptura individuo-establishment:


La grieta en el escudo, donde el protagonista renuncia a la seguridad fetal de su enclaustrado mundo a cambio de una existencia arriesgada pero más auténtica, es la narración que más se adapta al esquema antes descrito, y por eso la he elegido para encabezar el índice.


En El azul más profundo del mundo la inadaptación es mostrada en todo su dramatismo con patética crudeza, mientras que en Las veladas feministas de la Atlántida se echa una mirada irónica y desenfadada a ciertas formas de emancipación.


En otros relatos no se describe una ruptura, pero se pone en evidencia su necesidad, al mostrar el grado de aberración al que se puede llegar si se acepta un determinado estado de cosas. Es el caso de Gente afortunada y El círculo interior, ambos estremecedores bajo su apariencia respectivamente humorística y surrealista.


Y es también el caso, aunque de forma menos evidente, de Planeta según presupuesto, abierta sátira del dogmatismo imperante, o de El huevo de glak, aparente disparate en el que, sin embargo, es fácil ver reflejada la incongruencia de unas vidas dedicadas a los más fútiles objetivos, básica tara de nuestra sociedad.


De las selecciones publicadas hasta ahora, creo que ésta es, a pesar de sus limitaciones, la que mejor manifiesta las motivaciones y la función sociocultural de la SF.


Aunque no esté muy de acuerdo con la última frase. la lista completa de relatos es la siguiente:


La grieta en el escudo, de Arthur Sellings

El azul más profundo del mundo, de S. Dormán

Las veladas feministas de la Atlántida, de Booth Tarkington

Gente afortunada, de Chet Arthur

El círculo interior, de Fritz Leiber

Planeta según presupuesto, de Robert Sheckley

El huevo de glak, de Harvey Jacobs

La sacerdotisa escarlata de la Luna Loca, de Leigh Brackett


De los que destaco El huevo de glak, prototipo del estilo de estas compilaciones; un poco excéntrico y bien escrito, pero tampoco excesivamente brillante.




Extracto:[-]



Tardé una frígida semana en tomar la decisión de hacer lo que Hikhoff me pedía. En esos días me regalaron una lustrosa miniatura suya, hecha por un estudiante de escultura en su memoria. El pequeño Hikhoff estaba muy bien hecho y se le parecía bastante. Era de cerámica anaranjada y marrón. Tenía el tamaño de un limón. Lo llevaba conmigo como un talismán. Morboso, ya lo sé, pero me ayudó a tomar la decisión.


Por algunas horas, fui dueño de cinco mil dólares. Había una cuenta en un Banco y un vicepresidente que esperaba mi visita. Si existía una cuenta, también existiría un huevo, y era de suponer, un Nagle. Todavía sospechaba de Hikhoff, de su gran sentido del humor.


Pero también contaba la decisión de Harold North.


Hikhoff, visionario, sostenía la zanahoria de oro sobre mi cabeza. Podría usar el dinero para divertirme; yo, que vivía como un ermitaño, que jamás había tenido grandes ambiciones. Cada billete podía ser traducido en tiempo: podría ir a Mallorca, podría escribir hasta que mis dedos se convirtieran en nudillos.


Glak, maldito glak. Muchas criaturas se han extinguido, han ganado el status del olvido, la fama de los museos. Cosas enormes y verdes, con colas del tamaño de edificios. Tipos peludos con kilos de papada y ojos centelleantes. Dragones voladores que gotean ácido. Elefantes con suficientes colmillos para mantener a decenas de dentistas. ¿Por qué no el glak? La extinción es el camino de la naturaleza. ¿Quién sufre por su desaparición? ¿Hay alguien que se desespere por ello? No existe otro camino. Tenía que cumplir el pedido de Hikhoff post mortem. Habíamos disfrutado demasiado juntos. ¿Podría desoír su última voluntad?


Naturalmente, fui a la biblioteca, antes de mi visita al banco, e indagué sobre el glak. No había mucha información. Se trataba de un pájaro alto como una cigüeña, con un graznido ronco que parecía decir glak, glak. Famoso por su danza de seducción, que consiste en un rápido giro de la pluma dorsal, en sentido contrario a las agujas del reloj. Habitaba en la región subártica al este de Norteamérica. La disminución de los glaks fue notada hacia 1850. Se les clasificó como especie extinguida en 1902.

Glak, glak. Hikhoff decía que quizá las vocales hayan permanecido en su lugar y los que nos desplazamos fuimos nosotros. Glak, glak, pío, pío. Pero a mí, ¿qué me importa?


En el banco miré el cinco y los tres ceros, mientras acariciaba mi Hikhoff de cerámica, en el bolsillo izquierdo del abrigo. Cuando noté que el vicepresidente estaba observando mi mano, saqué a Hikhoff y lo puse sobre la mesa.


—Es un Hikhoff —dije.


—¿Un Hikhoff?


—El hombre que me dejó este dinero.


—¿Y lo lleva consigo?


—En ocasiones especiales.


—Es un sentimiento muy bonito. Podría ponerlo de moda.


Puse el dinero en una cuenta corriente.


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jueves, 8 de abril de 2010

Erudito dice haber hallado obra "perdida" de Shakespeare

Erudito dice haber hallado obra "perdida" de Shakespeare: "
Erudito dice haber hallado obra "perdida" de Shakespeare

Un erudito afirma que una obra atribuida a un dramaturgo del siglo XVIII es probablemente de William Shakespeare y que puede ver ADN shakesperiano en la pieza."
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¿El arte se agotará algún día?

¿El arte se agotará algún día?: "

Hay dos clases de personas en el mundillo del arte. Las que piensan, de forma optimista, que el arte es infinito, inabarcable, y que jamás nos lo podremos acabar (salvo en experimentos mentales como la biblioteca de todos los libros que pueden existir de Borges).



O las que piensan, de forma pesimista, que el arte, más concretamente la literatura, ha muerto, que todo es una copia de una copia y que ya no hay nada nuevo bajo el sol.



Ambas clases de personas están equivocadas. Al menos un poco.





El universo es finito. Se estima que el total de todas las partículas del universo es de un 1 seguido de 80 ceros. Así pues, todo lo que en él suceda también es finito. Aunque la misión del arte no es buscar nuevas ideas sino expresar las mismas de maneras diferentes. En ese sentido, el arte es una copia de una copia. Y las copias posibles, aunque finitas, son tan elevadas que no hay tiempo suficiente en el universo para confeccionarlas. O mejor: para disfrutarlas.



Vayamos a los números con un ejemplo sencillo. Los sonetos.



Un soneto es una composición poética que consta de catorce versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos y dos tercetos. Para construirlo poseemos, digamos, de 85.000 palabras en castellano. Así pues, el número de sonetos libres que se pueden llegar a componer es de un 1 seguido de 415 ceros (más que partículas en el universo).



Evidentemente, la mayoría de estos sonetos no tendrán sentido. Otra gran parte serán malos sonetos. Pero, aún así, ni todos los seres humanos que quedan por nacer, obsesionados todos por los sonetos, escribiendo todo el día y toda la noche sin descanso, podrían concebir jamás todos los sonetos medianamente pasables que quedan por escribir antes de que todas las estrellas del universo se apaguen.



Imaginad que el número de novelas posibles es mucho mayor. Un 1 seguido de 10.354.918 ceros es el número de novelas posibles de 200 páginas a 360 palabras por página. El filósofo Daniel Dennett ahondaba todavía más en esta especulación basándose en las ideas de Jorge Luis Borges para su Biblioteca de Babel, la biblioteca de todos los libros posibles:



Supongamos que cada libro tiene 500 páginas y cada página tiene 40 líneas de 50 espacios, de modo que hay dos mil caracteres por página. Cada espacio o está vacío o tiene un carácter impreso en él, escogido entre un conjunto de 100 (las letras mayúsculas y las letras minúsculas del inglés y de otras lenguas europeas, más los espacios vacíos y las marcas de las puntuaciones). (Borges escogió cifras ligeramente diferentes: libros de 410 páginas con 40 líneas de 80 caracteres cada una. El número total de caracteres por libro es bastante cercano al mío: 1.312.000 frente a 1.000.000, lo cual no representa mucha diferencia. Yo escogí números redondos para un más fácil manejo). En algún lugar de la Biblioteca de Babel hay un volumen constituido en su totalidad por páginas en blanco y otro volumen lleno de signos de interrogación, pero la inmensa mayoría consiste en un galimatías tipográfico: ninguna regla ortográfica ni gramatical, y, por descontado, ninguna regla de sentido, prohíbe la inclusión de un volumen. Dos mil caracteres por página, a 500 páginas por libro, suman 1.000.000 de caracteres por libro, así que para 100 libros la cifra de caracteres es 1001.000.000. Dado que se estima que en la región del universo hay solamente 10040 (más o menos) partículas (protones, neutrones y electrones) que podemos observar, la biblioteca de Babel no es ni de lejos un objeto físicamente posible.




Así es el arte. Sideral. Finito pero infinito. Copia de una copia de una copia hasta un número tan alto que nunca habrán suficientes artistas para reproducirlas todas. Lo cual es una suerte: al menos nadie podrá registrar todas las obras posibles bajo un copyright tan restrictivo como el de Disney, y siempre nos quedará un resquicio por el que colarnos y crear algo que no pertenezca intelectual o mercantilmente a nadie.



Como estaréis intuyendo, estas operaciones matemáticas también pueden extrapolarse a la existencia de seres humanos. Un ser humano no deja de ser un libro. Concretamente, un libro escrito por un texto genético de cuatro letras (A,C,G,T) de una longitud determinada. Su ADN. Su libro de instrucciones que indica qué aspecto tendrá, que disposiciones mentales desarrollará, etc.



Así pues, el número de combinaciones de esos textos es limitado. El número de seres humanos/libro es finito (es improbable, pero un día podría nacer un clon perfecto a ti en cualquier lugar del mundo o de la historia). Concretamente, en base a su ADN, el número de seres humanos posible es de un 1 seguido de mil millones de ceros. La mayoría de ellos serían mutantes inviables, pero una parte serán viables. Y una pequeña parte, todavía gigantesca, serán escritores con talento.



Vía | Ideas para la imaginación impura de Jorge Wagensberg / La peligrosa idea de Darwin de Daniel C. Dennett



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Presentación del libro "Sociedades Secretas" de Francisco Emilio Casadey

Presentación del libro "Sociedades Secretas" de Francisco Emilio Casadey: "El talentoso escritor Francisco Emilio Casadey presenta su último libro 'Sociedades Secretas', editado por XJB Ediciones"
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